Una frase que te represente como terapeuta: “Más vale paso que dure que trote que canse”.
¿Cuál es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-43711. Graduada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y con formación en análisis funcional de la conducta. A lo largo de mi trayectoria laboral, he compaginado mi colaboración con el equipo de Libertia Psicología y con la Asociación de Apoyo al Tratamiento de la Ansiedad y Depresión de Aragón.
¿Cómo describirías tu forma de acompañar a una persona en terapia?
Desde el primer momento pongo todo mi empeño en trabajar junto a ella para que pueda lograr sus objetivos y mejorar su calidad de vida, teniendo en cuenta que esto se traduce en acciones muy diferentes para cada persona y que cada caso requiere adaptarse a un ritmo distinto.
En el proceso de terapia analizo lo que le ocurre a la persona con una mirada interseccional que tenga en cuenta las variables que atraviesan su vida, su historia y su contexto. Se trata de ayudarla a comprender qué le sucede y por qué, trabajando en un ambiente cercano y de confianza. Además, considero imprescindible conectar con sus experiencias y entender bien su situación para ayudarla a conseguir sus metas. Es por esto por lo que pongo el foco en trabajar desde el rigor científico, el respeto y una constante revisión crítica de mi trabajo.
¿Qué te emociona de tu trabajo?
Me ilusiona ver cómo las personas van poco a poco logrando sus objetivos, cambiando su forma de afrontar sus dificultades y encontrando la forma de vivir la vida que quieren vivir. Es realmente apasionante echar la vista atrás y ver todo el avance que han conseguido poco a poco, con esfuerzo y trabajo, pero todavía es más emocionante ver cómo las personas entienden que el progreso no suele ser lineal y que los altibajos no son sinónimo de retroceso ni de haber vuelto al punto de partida, como a veces puede parecer. Normalizar esas dificultades como parte del proceso de adquirir nuevos aprendizajes permite ver los frutos del trabajo que hacemos en terapia e integrar los cambios en la vida de la persona.
¿Qué te gustaría que una persona sepa antes de empezar terapia contigo?
Es muy importante saber que mi papel como terapeuta es el de desentrañar cómo esa persona ha llegado al punto en el que se encuentra y comprender por qué se mantiene ahí para poder ayudarla a generar cambios que tengan un impacto real en su vida. Frecuentemente acuden a terapia personas con miedo a que las juzguen por lo que les está pasando, con situaciones de las que les da vergüenza hablar, con historias muy duras de contar, miedos difíciles de afrontar, preocupaciones que les pueden parecer exageradas, pensamientos que les asustan, sensaciones a las que no saben poner palabras, acciones que han llevado a cabo y les da miedo admitir o les hacen sentir culpables… Nada de esto es azaroso y mi trabajo consiste en ayudar a la persona a cambiar lo que tiene que cambiar para vivir su vida de una manera distinta, lo cual va de la mano de construir un espacio donde pueda hablar de todo esto sin miedo a sentirse juzgada.
Por otro lado, cualquier persona que vaya a trabajar conmigo tiene que saber que yo estoy dispuesta a hacer todo lo que esté en mi mano para ayudarla, pero que ese trabajo solo tiene sentido si ambas estamos implicadas. La terapia es un proceso que conlleva participación activa por parte de la persona que solicita ayuda. Mi papel es establecer las condiciones óptimas para que pueda ir poniendo en marcha nuevas formas de comportarse ante distintas situaciones de su vida y su papel es tener ese compromiso de ponerlo en práctica, encontrar dificultades que surjan al hacerlo y buscar juntas cómo solucionarlas.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como terapeuta?
Me ha enseñado que no hay ningún comportamiento que sea aleatorio ni que surja porque sí. Al ir desgranando la historia de vida de cada persona muchas veces se pueden identificar qué circunstancias y experiencias han hecho que esos comportamientos estén presentes y, sobre todo, qué factores hacen que se mantengan. También me ha enseñado a ir más allá de las etiquetas, a investigar qué es lo que realmente está ocurriendo y a entender cómo esas conductas, por muy problemáticas que puedan estar resultando a la persona, también le han permitido funcionar en sus contextos a lo largo de su vida.
¿Qué te ayuda a conectar con tus consultantes?
Me ayuda mucho ponerme en su lugar, en la medida de lo posible, para comprender realmente aquello por lo que está pasando. Cada vez que conozco a alguien con quien voy a trabajar intento entender bien cómo ha sido su vida y cuál es la historia que le ha llevado hasta donde se encuentra hoy. Esto me ayuda a conectar con la persona que tengo delante y a comprender mejor por qué se comporta como lo hace en el presente y cómo ha llegado a su situación actual.
Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
