Una frase que te represente como terapeuta: “Juntos, en equipo, somos más fuertes”.

¿Cuál es tu formación y experiencia? 

Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-34545 y mi formación se ha focalizado siempre en el ámbito de la clínica. Siempre me ha apasionado escuchar y acompañar a las personas, y es desde esa curiosidad por comprender al ser humano desde donde comencé mi formación estudiando psicología y, más tarde, el Máster de Psicología General Sanitaria. En estos años pude conectar con el compromiso que requiere esta profesión y con la necesidad de mantener una práctica basada en la evidencia científica pero sin perder una calidez y cercanía que para mi son indispensables, lo que me llevó a formarme como analista de conducta en el Instituto Terapéutico de Madrid. Esta formación me permitió ponerme en el lugar del terapeuta y experimentar en primera persona una nueva forma de ver el mundo, focalizada en entender y ayudar a gestionar el malestar de las personas que acuden a terapia. 

Al finalizar mi formación tuve la suerte de cruzarme con el proyecto de Libertia Psicología y tener la oportunidad de unirme a ellas.

La sintonía que experimenté con los valores de Libertia fue total, y enseguida me sentí completamente mimetizada con el proyecto: acercar una psicología rigurosa y de calidad a todas aquellas personas que la puedan necesitar y acompañarles con dedicación y pasión por esta profesión.

¿Cómo describirías tu forma de acompañar a una persona en terapia?

Mi forma de acompañar a las personas que atiendo es desde la calidez y comprensión. Considero que el proceso de terapia tiene que ser un sitio que te arrope y que te permita abrirte sin filtros, y para ello se necesita crear un contexto de confianza y cercanía. También creo muy importante conocer bien a la persona, entender bien las circunstancias que ha vivido y que le han llevado, paso a paso, a donde está hoy y al punto al que la estoy conociendo. El conocimiento es poder, y en el contexto terapéutico tiene que estar puesto al servicio de los objetivos y el bienestar de mis consultantes, y yo quiero poner todo de mi parte para que ese acompañamiento sea seguro, con conocimiento, con unos cimientos sólidos que podamos construir juntos y que resistan cuando termine el proceso terapéutico.

¿Qué te emociona de tu trabajo?

Ver los avances de mis consultantes. Durante mi formación me marcó mucho una frase que decía que los avances de nuestros consultantes tenían que ser un removedor para las terapeutas, y hasta que no lo pude experimentar no supe hasta qué punto esa frase estaba en lo cierto. El momento en el que las personas van consiguiendo sentirse mejor, van siendo más capaces de dar los pasos que tienen que dar por sí mismas y van notando los cambios, me resulta muy conmovedor y emocionante.

¿Qué te gustaría que una persona sepa antes de empezar terapia contigo?

Que yo voy a estar dispuesta siempre a hacer equipo y dar todo de mi parte para que pueda conseguir sus objetivos, pero que es importante que este equipo lo formemos juntos y rememos ambos en la misma dirección. Y que el proceso a veces es complicado, se hace duro, está plagado de obstáculos, de avances y de retrocesos… pero si unimos las fuerzas y realmente se compromete con el proceso, se pueden conseguir los cambios que uno necesita hacer en su vida.

¿Qué te ha enseñado tu experiencia como terapeuta?

A tener paciencia y mantener la calma cuando las cosas no están saliendo como preveíamos, a aprender de los errores y poner el foco, y ayudar a la persona a poner el foco, en analizarlos y encontrar las soluciones sin rendirme fácilmente. Y a tener una forma de ver el mundo mucho más amplia, nutrida por todas las historias de mis consultantes y por las vivencias que han experimentado, comprendiendo de manera mucho más profunda y amplia la complejidad del ser humano.

¿Qué te ayuda a conectar con tus consultantes?

Sin duda alguna, imaginarme cómo debe estar siendo para ellos la situación que me están relatando. Tratar de ponerme en sus zapatos y de entender cómo es la vivencia que están teniendo. Creo que es una de las cosas que más me ha ayudado a lo largo de los años para poder empatizar de verdad y comprender, aunque sea desde mi posición, cómo pueden estar sintiéndose y cómo debe ser por lo que están pasando. 

 

Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.