Una frase que te represente como terapeuta: “Un lugar donde se da el paso del dolor a cambios reales”.
¿Cual es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-33837. Graduada por la Universidad Europea de Madrid (UEM), máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA).
¿Cómo describirías tu forma de acompañar a una persona en terapia?
Mi forma de acompañar a una persona en terapia se basa, en primer lugar, en el cuidado del vínculo terapéutico. Considero fundamental crear un espacio seguro, cálido y libre de juicio, donde la persona pueda sentirse escuchada, comprendida y respetada. Para mí, la confianza no se da por hecho, sino que se construye sesión a sesión, por lo que pongo especial atención en generar una relación terapéutica sólida que permita a la persona expresarse con autenticidad.
Al mismo tiempo, trabajo desde un enfoque riguroso y basado en la evidencia científica. Me esfuerzo por comprender cada caso de manera individualizada y aplicar herramientas y estrategias que hayan demostrado eficacia, adaptándolas a las necesidades, ritmo y objetivos de cada persona. Busco que el proceso terapéutico no solo sea profundo, sino también útil y orientado al cambio, cuidando que las intervenciones tengan un propósito claro.
¿Qué te emociona de tu trabajo?
Lo que más me emociona de mi trabajo es acompañar el momento en el que los cambios empiezan a hacerse visibles en la vida de la persona. No solo dentro de la sesión, sino fuera de ella: cuando algo se mueve de verdad y eso tiene un impacto real en su día a día, en sus relaciones o en la forma en la que se relaciona consigo misma.
Acompañar ese cambio, ser testigo de él y contribuir a que ocurra es lo que da sentido a mi trabajo.
¿Qué te gustaría que una persona sepa antes de empezar terapia contigo?
Me gustaría que cualquier persona que esté pensando en empezar terapia conmigo sepa que este es un espacio donde no va a ser juzgada en absoluto. Puede traer lo que necesite, tal y como es, sin miedo a ser evaluada o cuestionada desde el juicio.
Entiendo que empezar terapia puede generar dudas, inseguridad o incluso cierto miedo, y por eso doy mucha importancia a que la persona se sienta acogida desde el primer momento. No es necesario saber “hacer terapia” ni tener claro por dónde empezar; ese camino lo iremos construyendo juntos, respetando siempre su ritmo.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como terapeuta?
Mi experiencia como terapeuta me ha enseñado, sobre todo, que el cambio es posible. Incluso en momentos en los que la persona siente que está estancada o que nada puede mejorar, siempre hay espacio para comprender lo que ocurre, abrir nuevas perspectivas y empezar a hacer las cosas de una manera diferente.
He aprendido que los procesos no son lineales y que cada persona tiene su propio ritmo, pero también que, con el acompañamiento adecuado, se pueden generar transformaciones significativas y duraderas.
¿Qué te ayuda a conectar con tus consultantes?
Creo que lo que me ayuda a conectar con las personas a las que acompaño es la posibilidad de crear un espacio donde no solo ellas puedan ser ellas mismas, sino donde yo también pueda estar presente de una forma genuina y humana.
Sin perder el encuadre profesional, entiendo la terapia como un encuentro entre personas, no desde la distancia, sino desde la cercanía, la autenticidad y el respeto. Mostrarme de manera natural, con escucha real y sensibilidad, facilita que la otra persona también pueda abrirse y sentirse cómoda siendo quien es.
Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
