Una frase que te represente como terapeuta: “Comprender tu propia conducta es el primer paso para modificarla”.

¿Cuál es tu formación y experiencia? 

Estudié Psicología y Criminología en la Universidad Pontificia Comillas, donde, además, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria (M-39104) y me especialicé en intervención en población infanto-juvenil. 

Ya durante el grado y máster me interesé por el análisis de conducta, y fue precisamente ese interés el que hizo que decidiese formarme en ello paralelamente, realizando el Curso de Análisis Funcional del Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA) y el Curso de Experto en Análisis Funcional de Instituto Libertia

El paso del tiempo y mi evolución profesional me han puesto en contacto con realidades que han vuelto a despertar mi curiosidad por lo invisibilizadas que están sus problemáticas y el impacto que tienen en quienes las viven. En concreto, me interesé por ámbito de psicología perinatal, en torno al cual me sigo formando a día de hoy y he realizado el Taller de Psicología Perinatal de enGrama y el curso de Cómo Abordar el Duelo Perinatal de Implica Psicología. 

A lo largo de estos años he ejercido funciones como psicóloga en colegios, gabinetes forenses y Puntos de Encuentro Familiar. Desde que me decidí por ejercer en el área clínica he colaborado en centros como Cerebetia, enGrama Psicología y Libertia Psicología, compartiendo aprendizajes con mis compañeras y manteniéndome actualizada para poder prestar una atención de calidad y basada en la evidencia. 

¿Cómo describirías tu forma de acompañar a una persona en terapia? 

Durante la terapia, para mí es imprescindible crear un clima cálido y de confianza en el que la persona sienta que tiene libertad para expresar todo lo que necesite y, por lo tanto, podamos abordar todas las áreas que le preocupen. Además, lejos de la visión del terapeuta como una persona autoritaria que indica el camino y a la que la persona debe obedecer sin más, considero que el trabajo debe tener un componente colaborativo, encontrando entre ambos los objetivos y áreas a trabajar importantes para la persona, teniendo en cuenta sus tiempos y estando receptiva al feedback sobre las dificultades y avances durante el proceso. 

¿Qué te emociona de tu trabajo? 

Conocer y conectar con todo tipo de personas y realidades es una de las partes que más me gusta de ser terapeuta. Durante la terapia, para mí los momentos más reforzantes son aquellos en los que la persona va implementando cambios y consigue objetivos terapéuticos que aumentan su bienestar. La idea de poder acompañar a a alguien en su camino hacia una mejor calidad de vida mientras yo también aprendo de ella es lo que más me emociona de mi trabajo.

¿Qué te gustaría que una persona sepa antes de empezar terapia contigo?

El espacio de terapia es un lugar en el que no hay que cumplir las expectativas de nadie. No hay que ser perfecta, no hay que saber qué decir en todo momento ni hay que tener la respuesta “correcta” a todas las preguntas de la terapeuta. Es un tiempo para, en parte, poder hablar, reflexionar y dar espacio a temas que pueden ser incómodos, pero que por mi parte van a ser tratados sin juicio. Además, junto con el trabajo en sesión, será necesario realizar tareas o implementar pautas entre sesiones, para poner en marcha en la vida real lo que en 1 hora semanal trabajamos entre cuatro paredes.

¿Qué te ha enseñado tu experiencia como terapeuta? 

Diría que el aprendizaje más útil y consolidado que tengo es que no hay dos personas iguales y, por lo tanto, tampoco debería haber dos intervenciones que lo fueran. Lo que trabajamos en sesión debe estar individualizado para la persona concreta que tenemos delante, sus gustos, contexto y situación concreta, incluso si llegan personas con problemáticas, a priori, similares. Atender a las especificidades de cada uno (en lugar de aplicar las instrucciones de un manual en base a una etiqueta) permite seleccionar y entrenar mucho mejor las estrategias que serán útiles para la persona.

¿Qué te ayuda a conectar con tus consultantes?

Conocer sus hobbies y su historia de vida. Los momentos duros que vivimos juntos en sesión inevitablemente generan un vínculo, pero también el humor, en los casos en los que es compartido.

 

Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.