Una frase que te represente como terapeuta: “El malestar, también es político”.

¿Cuál es tu formación y experiencia?

Soy psicóloga general sanitaria colegiada (M-43469). Graduada en Psicología por la Universidad de Granada, con Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Europea de Madrid (UEM), y actualmente cursando el Máster en Terapia Sexual, de Pareja y Otros Vínculos con perspectiva de género en la Fundación SEXPOL.

Mi trabajo se centra en el análisis de conducta, con especial interés en los enfoques contextuales y en cómo el entorno influye en la experiencia psicológica de cada persona. Trabajo basándome en la evidencia y poniendo el foco en la historia de aprendizaje de cada persona, adaptando la intervención a sus necesidades individuales.

Aunque abordo distintos ámbitos de la salud mental, tengo un especial interés en la sexualidad, las relaciones y las identidades, atendiendo a cómo los discursos sociales, las normas y las expectativas desde una perspectiva interseccional influyen en la forma en que las personas se relacionan con su cuerpo, su deseo y sus vínculos.

¿Cómo describirías tu forma de acompañar a una persona en terapia?

Acompaño desde una mirada funcional y contextual, tratando de comprender qué le ocurre a la persona y en qué contexto tiene sentido su malestar. También doy un lugar central al vínculo terapéutico, construyendo un espacio cercano, genuino y horizontal, donde la persona se sienta cómoda y segura.

Desde ahí, exploramos los patrones de conducta y las normas y exigencias que los atraviesan, abriendo camino a formas más propias y ajustadas de estar consigo misma, con las demás personas y con su entorno.

¿Qué te emociona de tu trabajo?

Cuando una persona puede mirar su malestar con más comprensión, entender de dónde viene y para qué ha servido. Esto suele abrir espacio a más calma, más libertad y menos exigencia. También me emociona cuando una persona empieza a relacionarse consigo misma de una forma más amable y más acorde a lo que necesita, sin tener que forzarse tanto para encajar.

¿Qué te gustaría que una persona sepa antes de empezar terapia contigo?

Que no vamos a partir de la idea de que hay algo “mal” en ellas, sino de comprender cómo han aprendido a funcionar en determinados contextos, sin etiquetas. La terapia será un proceso compartido, en el que iremos construyendo herramientas que sean útiles, sostenibles y coherentes con su forma de vivir y relacionarse.

¿Qué te ha enseñado tu experiencia como terapeuta?

Que el malestar no puede separarse de las condiciones en las que aparece: las relaciones, el entorno y los mensajes que aprendemos sobre cómo deberíamos ser. Esto permite no centrar el cambio solo en la persona, sino en ampliar sus opciones y su margen de acción dentro de esos contextos.

¿Qué te ayuda a conectar con tus consultantes?

El situarme desde un lugar cercano y horizontal, intentando comprender la lógica de lo que les ocurre sin juzgarlo desde fuera. Exploro con cuidado las variables que están en juego y la función de lo que sienten. Desde ahí, construir un espacio seguro desde el que poder entender mejor lo que ocurre y poder empezar a moverse de otra manera.

 

Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.