Conoce las experiencias de quienes ya se han animado a llamar a nuestras puertas

Estoy completamente satisfecha con los resultados de mi terapia, he ido notando la mejoría de forma progresiva y mi calidad de vida ha mejorado notablemente. Irene es una gran profesional, es cercana, sabe hacerte sentir cómodo en todo momento y lo explica todo de maravilla, haciéndolo todo muy sencillo, además de llevar siempre un orden y una organización perfectos, lo que te hace sentir que estás en buenas manos. Recomiendo la terapia sin ninguna duda, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.
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Acudimos a Almudena porque no sabíamos cómo manejar las discusiones y llantinas de nuestra hija de 7 años. Gracias a la terapia descubrimos nuevas formas de abordar los problemas y construir una relación más positiva. Las pautas que recibimos fueron muy fáciles de aplicar y bien explicadas. Recibimos un seguimiento muy personal y nuestra hija se sintió muy bien en todo momento.

No solo hemos mejorado los problemas que nos llevaron a la consulta, sino que por el camino hemos conseguido mejorar la confianza en sí misma de nuestra peque.

Muy recomendable. A veces nos resistimos a buscar ayuda si el problema no es muy grave, pero unas pautas pueden ayudar a mejorar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones en familia.

Libertia Psicología nos ha permitido a mi mujer y a mí solucionar el problema de sueño que tenía nuestra hija. Empezamos la terapia durmiendo por separado y “sufriendo” una media de 10 despertares por noche y en pocas sesiones nuestra hija se duerme sola, en su habitación y sin apenas despertarse por la noche, salvo en ocasiones contadas o justificadas.

Estamos realmente muy satisfechos con la terapia y recomendamos a Almudena y al equipo de Libertia a todos los padres que quieran, como nosotros, encontrar asesoramiento profesional en este tipo de asuntos.

Hace aproximadamente un año atravesamos una crisis de pareja que nos puso a prueba. Decidimos probar a ir a un terapeuta y la suerte nos llevó a conocer a Irene.

Ha sido una terapia sencilla, amena, en la que Irene siempre se ha adaptado a nuestras circunstancias cambiantes a lo largo del curso. Ha tenido mucha paciencia con nosotros, ayudándonos a darnos cuenta de nuestros errores y de nuestros puntos fuertes que nos pueden ayudar ahora y en el futuro. No podemos decir que todo está resuelto y que no volveremos a caer, pero hemos aprendido estrategias para resolver mejor nuestros conflictos, a mantener conversaciones más constructivas y a cuidarnos más mutuamente, de forma que cuando surgen los roces, los afrontamos mejor.

Animo a todo el que tenga cualquier dificultad en cualquier aspecto de su vida a pedir ayuda para manejarse mejor. Dan igual la edad y las circunstancias, siempre podemos aprender y mejorar.

Mi experiencia con Libertia ha sido muy satisfactoria. Mi hijo de tres años presentaba un problema de encopresis y acudí a una de sus psicólogas. Ya desde las primeras sesiones, en las que se hizo una evaluación exhaustiva, nos dieron pautas para tratar el problema, que fue mejorando hasta resolverse en unos meses. Nos hemos sentido apoyados en todo momento pues el seguimiento ha sido continuo y en cada sesión nos daban nuevas pautas para seguir en el camino correcto.

Además, las sesiones por Skype han resultado muy cómodas, pues siempre se han adaptado a nuestros complicados horarios y no se emplea ningún tiempo en desplazamientos.

Estamos muy contentos con los resultados y no dudaremos en recomendarlo a otras personas, pues la profesionalidad y cercanía con la que se nos ha tratado es algo que no habíamos logrado encontrar hasta que contactamos con Libertia.

Cuando llegué hasta Irene había pasado por varios psicólogos sin ningún éxito. Estaba atravesando una mala época laboral y decidí pedir ayuda. Me dije a mí misma que era la última oportunidad que me daba, que estaba harta de ir contando mis miserias de psicólogo en psicólogo sin ninguna solución.

Cuando la conocí, se lo dije tal cual: si no consigo mis objetivos, seguiré toda la vida con mis “taras” y el “carnet de loquita” (que yo me había otorgado). Ante esto, ella ni pestañeo. No tenía nada que ver con ella, yo estaba cansada de oírme y de vivir así.

Han sido meses duros, he trabajado mucho y he llorado lo mío, pero siempre con ganas, porque notaba mi avance en cada sesión. No han sido más de ocho meses de terapia y puedo decir que mi vida ha cambiado por completo. He dado pasos con los que soñaba hace tiempo y no me atrevía a dar, me ha enseñado a afrontar las cosas de otra manera, a decir no, a respetarme, en definitiva me ha enseñado a vivir de otra forma que me hace mucho más feliz. Ella nunca reconocerá que el mérito es suyo, pero lo cierto es que sin ella seguiría en bucle, tal cual como llegué a su consulta. Nunca podré agradecerle todo lo que ha hecho por mí, mil gracias de corazón.

Me sentía a diario con mucha ansiedad y la vida para mí se había convertido en un conjunto de peligros constantes. Incluso, había dejado de hacer deporte anticipando que pudiera pasarme algo malo o que pudiera morir por culpa de ello.

Estoy muy agradecido a Irene por la gran ayuda y la profesionalidad con la que me ayudó a superar el problema por el que acudí.