Mi pareja es celosa, ¿qué puedo hacer?

Cuando hablamos de “celos” nos referimos al miedo a que nuestra pareja nos engañe o nos sustituya por otra persona. Se trata de un problema relativamente frecuente en las relaciones de pareja que hace sufrir tanto a quien cela como a quien es celado.

A veces los celos comienzan de forma sutil, con pequeños gestos, comentarios… que a primera vista parecen inofensivos e incluso “cariñosos” pero que poco a poco van haciéndose más molestos, dolorosos o limitantes para ambas partes. Y llegado a este punto resulta más difícil cortarlos o reconducirlos; es más, parece que todo lo que hacemos solo sirve para alimentarlos.

Los celos son un problema para la persona que los experimenta, pero también pueden causar sufrimiento a la pareja, y por este motivo en esta entrada ofrecemos pautas que contribuirán a facilitar que la otra persona supere sus celos pero sobre todo evitarán que los celos de nuestra pareja limiten nuestra vida, deterioren nuestra autoestima y nos asfixien.

 

Los celos no son signo de amor: la profecía autocumplida

Está claro que cuando algo nos importa, tomaremos medidas activas para mantenerlo y cuidarlo. Esta premisa es la que lleva a muchas personas celosas a justificar su comportamiento, diciendo que si actúan así es porque les importamos. Además, muchas personas interpretan los celos de su pareja como halagadores, signo de que la otra persona no quiere perderlas. Y esto es un problema, ya que pensar de este modo hará que seamos más permisivos con los celos propios y ajenos e incluso puede llevarnos a alimentarlos para sentirnos importantes para el otro.

Cuidar del otro y de nuestra relación no implica controlar, vigilar, interrogar, limitar… Aprender a comunicarnos y a hablar claro, tener gestos de atención y cariño, valorar y expresar qué es lo que nos gusta de la otra persona, identificar aquellas dificultades en nuestra relación que podamos mejorar juntos (p. ej., el reparto de tareas, la sexualidad…) son formas mucho más sanas y eficaces para conseguir que la otra persona esté feliz a nuestro lado y no se plantee otras alternativas.

Por el contrario, mostrar desconfianza hacia el otro, enfadarnos, vigilarle, limitar sus relaciones sociales o su ocio… solo contribuirán a deteriorar la relación y a hacer más infeliz a la otra persona. Y por este motivo, podríamos decir que los celos son una profecía autocumplida: mi miedo de perder al otro o a que me engañe acaba provocando precisamente que la otra persona esté infeliz a mi lado y, por tanto, que se aleje o busque otras opciones.

 

¿Cómo actuar ante los celos de mi pareja?

1. Escúchala y ponte en su lugar

En ocasiones, detrás de los celos de nuestra pareja hay alguna circunstancia que la lleva a sentirse más insegura o a sufrir más ante ciertas cosas, como por ejemplo una infidelidad de alguna pareja anterior, algún tipo de complejo sobre su físico o su capacidad para gustarte, un miedo excesivo a la ruptura de la relación… Si este es el caso, encontrad un momento tranquilo en el que podáis hablar abiertamente de este tema, sin juzgaros, con el fin de poder entender mejor los motivos del miedo de la otra persona y poder transmitirle tu cariño y tu comprensión. Pero cuidado, este no debe convertirse en un tema de conversación recurrente: hay que mirar al presente y al futuro.

2. Hablad claro sobre las condiciones de vuestra relación

Solemos tener una idea preconcebida sobre cómo “debe” ser una relación de pareja. Sin embargo, en cuanto miremos un poco a nuestro alrededor y hablemos con otras personas nos daremos cuenta de que hay distintas maneras de concebir las relaciones y las parejas y que lo que para unos es natural para otros no lo es tanto. En vez de confiar en que ambos tenéis las mismas expectativas, es mejor ponerlas sobre la mesa. ¿Qué consideráis una infidelidad? ¿Qué esperáis de la otra persona? ¿Tenéis una relación abierta o cerrada? A veces evitamos estos temas porque no queremos oír la respuesta o fingimos que estamos contentos con un tipo de relación cuando realmente no es así. A la larga será mejor ser honestos y enfrentar esta conversación para intentar llegar a acuerdos o, si no es posible, buscar a otra persona más compatible.

3. Respeta los compromisos a los que hayáis llegado

Si mi pareja es celosa y yo la traiciono o la miento, estaré confirmando sus miedos y perpetuando su actitud celosa. Por eso, es importante tener una conversación sincera y clara (punto anterior) y ser consecuentes con las decisiones tomadas. Si un día decides que ya no estás a gusto con estos compromisos, volved a hablarlo tranquila pero sinceramente, pero no cambies las reglas del juego a espaldas de tu pareja.

4. Mantén tus relaciones, tu estilo de vida y tus prioridades

Cuando comenzamos una relación es natural que algunos aspectos de nuestra vida cambien y nos adaptemos a la otra persona, dedicándole cierto tiempo, buscando formas compatibles de ocio, etc. El problema es cuando el “hueco” que hacemos a esa persona en nuestra vida acaba inundándolo todo y nos obliga a sacar a otras actividades o personas que son importantes para nosotros. No renuncies a tus amistades, familia, aficiones, espacio personal… por la otra persona. Tener pareja no significa compartirlo todo, y mantener partes de vuestra vida independientes contribuirá a nutrir la relación y a hacerte menos vulnerable ante las dificultades.

5. No cedas a sus presiones para tranquilizarla

Cuando vemos a nuestra pareja sufrir, es natural que tengamos una tendencia a querer protegerla y calmarla. El problema es que así, a la larga, solo contribuiremos a alimentar sus celos y sus inseguridades, ya que nuestra pareja aprenderá a presionarnos, controlarnos o interrogarnos como una forma de quedarse tranquila. Estar en pareja implica enfrentarse a la incertidumbre y dar un salto de confianza en la otra persona, ya que las certezas absolutas no existen. Tu pareja tendrá que aprender a tolerar esa incertidumbre y a confiar en ti cuando no existen garantías. La mejor forma de ayudarla es seguir haciendo tu vida para que se enfrente a sus inseguridades y aprenda a tolerarlas.

6. Mantén tu intimidad

Aunque nuestra pareja suele ser la persona con la que compartimos más aspectos de nuestra intimidad, esto no significa que debamos renunciar por completo a ella. Distintas personas se sentirán cómodas compartiendo más o menos aspectos de su vida personal y tenemos derecho a que nuestra privacidad sea respetada. No tienes obligación de dar acceso a tu pareja a tu email, a tu móvil o a tus fotos, del mismo modo que no tienes por qué darle acceso a tu cuenta bancaria. Tener privacidad no es lo mismo que engañar u ocultar y es importante que si algo no te hace sentir cómodo, lo transmitas con firmeza. Tampoco tienes obligación de dar todo tipo de justificaciones o explicaciones a tu pareja de todos tus actos, conversaciones, etc.

7. Sé claro y sincero, aunque cueste

Un error frecuente que cometen las parejas de personas celosas es comenzar a ocultar información, muchas veces trivial, para evitar el conflicto o las sospechas de su pareja. Lo que a corto plazo parece una buena idea, a la larga acaba haciéndolo todo mucho más difícil, ya que antes o después nuestra pareja verá cosas que “no le encajan” y llegará a conclusiones del tipo “¿Por qué me ha mentido en esta tontería si no es porque hay algo más importante detrás?”, “¿Si me miente en esto, cómo voy a confiar en que no me miente en cosas más importantes?”, etc. Como consecuencia, se volverá más suspicaz y desconfiada y nosotros tenderemos a mentir u ocultar más para no desatar la discusión. La mejor forma de romper este círculo vicioso es ser sinceros y claros incluso aunque eso nos genere algunas situaciones desagradables en el corto plazo.

8. No estéis conectados las 24 horas

Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de estar conectados con todo el mundo siempre que queremos. Como consecuencia, muchas veces permanecemos en contacto continuo con nuestra pareja y la mantenemos informada de todos nuestros movimientos. Esto impide que aprenda a tolerar la incertidumbre y el no saber qué estamos haciendo, lo cual implica que cuando no podamos estar en contacto por cualquier motivo se angustiará más y cada vez tendremos más presión para informar de nuestros movimientos continuamente. Es sano, para nosotros y para la relación, tener tiempos de desconexión de nuestra pareja. Además, si esto es un problema, no dudes en desactivar las notificaciones que informan de las horas a las que te conectas o los mensajes que has leído.

9. Sé asertivo y defiende tus derechos

Aunque como decíamos en el primer punto es positivo ser comprensivos y ponernos en el lugar de nuestra pareja, esto no significa que debamos renunciar a nuestros derechos o permitir que la otra persona nos limite o nos haga sentir mal. Pon claro que hay ciertas barreras de respeto que no estás dispuesto a permitir que se traspasen en vuestra relación. Asimismo, no permitas que tu pareja te haga culpable de sus celos, pues es responsabilidad suya gestionarlos. Tener tu vida, tu intimidad o tus amistades al margen de la pareja no es algo malo.

10. No te responsabilices o culpes del comportamiento de los demás

Una situación difícil se produce cuando hay terceras personas con quienes tuvimos alguna relación en el pasado o que sí muestran interés sexual por nosotros o intentan interferir en nuestra relación. Esto puede disparar los celos de nuestra pareja y llevarla a culparnos por ello o a utilizarlo como excusa para justificar sus conductas celosas o invalidar nuestro criterio ("Eres muy ingenuo y por eso no lo ves"). Recuerda que solo eres responsable de tu propio comportamiento y tus decisiones en el presente. El pasado no se puede cambiar ni tampoco podemos impedir que otras personas actúan como lo hacen. Nuestra pareja debe aprender a confiar en nosotros a día de hoy y a aceptar que tenemos derecho a nuestra vida y a nuestra libertad igualmente.

11. Expresa cariño y demuestra que te importa de otras formas

No permitáis que los celos invadan toda la relación. Una buena relación debe incorporar muchos más momentos de cariño, complicidad, cuidado mutuo, comunicación y apoyo que de discusiones o reproches. Aunque estéis teniendo dificultades, o precisamente por ello, es esencial que ambos hagáis un esfuerzo por daros cuenta de las cosas que os gustan del otro, de sus buenos gestos o comportamientos, y por encontrar formas de expresaros cariño y de demostraros que os importáis y os queréis, más allá de los celos.

12. Sugiere que pida ayuda profesional

Si pese a todo lo anterior tu pareja continúa siendo celosa y esto os hace sufrir, puede ser el momento de pedir ayuda profesional, ya que los celos a veces son difíciles de gestionar por uno mismo. Aprender a confiar en el otro y a tolerar la incertidumbre que toda relación conlleva puede ser clave para la satisfacción en esta o en futuras relaciones, así como ayudar a la persona a lidiar con otras facetas de su vida que también requieren confianza en uno mismo o en los demás.

13. La ruptura puede ser una buena opción

A veces, pese a comprobar que la relación de pareja no es buena y nos hace sufrir, nos mantenemos en ella sintiéndonos cada vez más desbordados o ahogados. Y muchas veces lo hacemos porque tenemos un miedo atroz a la alternativa: quedarnos “solos”, “fracasar”, no volver a encontrar a otra persona… Sin embargo, cuando nos enfrentamos a una ruptura solemos comprobar que estos miedos eran infundados. Un profesional puede  ayudarte a analizar estos miedos y a librarte de ellos. Sentirte más fuerte y sin miedo te será útil tanto si decides romper como si optas por mantenerte en la relación de manera más saludable y asertiva.


Irene Fernández Pinto

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Psicóloga con autorización sanitaria colegiada con número M-22996. Licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA) y máster en Metodología de las Ciencias del Comportamiento y de la Salud (UAM-UNED).


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