Cada vez es más frecuente que las personas acudan al psicólogo no por un problema específico en su funcionamiento sino por una sensación general de que no se encuentran felices o satisfechos con su vida o que hay ciertas cosas que no terminan de ser como a ellos les gustaría.
Y es que la vida no consiste únicamente en evitar el sufrimiento, sino en sentir que la disfrutamos, la aprovechamos y empleamos nuestro tiempo en realizar cosas que son significativas para nosotros.
Si este es tu caso, debes saber que actualmente existen formas de mejorar nuestra calidad y satisfacción vital. Un profesional podrá ayudarte a identificar qué aspectos puedes modificar para que sientas que estás viviendo una vida más plena y acorde con tus valores y deseos.
Si quieres empezar un proceso terapéutico o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
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Aprender a hacer una petición de cambio es clave para cuidar tus relaciones y tu bienestar psicológico. Te explicamos paso a paso cómo expresar lo que te molesta de forma asertiva y constructiva.
En la sociedad actual, en la que nuestro bienestar parece depender en gran medida de lo que “logramos” en el trabajo o en los estudios, ser muy productivo suele verse como algo deseable, casi como una virtud. Rendimiento, disciplina y compromiso se convierten en sinónimos de valía personal, de manera que el “éxito” termina midiéndose en términos de notas, méritos profesionales o capacidad para hacer cada vez más cosas en menos tiempo. En este contexto, muchas personas tratan de optimizar cada minuto de su día para alcanzar lo que llamamos hiperproductividad: agendas repletas, listas de tareas interminables y una constante preocupación por los resultados y por “aprovechar el tiempo”. Esta dinámica no se limita al trabajo o los estudios; también puede verse en la forma de llenar el ocio con cursos, idiomas, deportes o hobbies encadenados, de manera que apenas quedan huecos de descanso real en el calendario. Y es que, si bien en la superficie esta tendencia parece relacionarse únicamente con aspectos de rendimiento, muchas veces lo que se esconde tras ella tiene mucho más que ver con un intento de sentir control sobre nuestra vida o evitar pensamientos o emociones desagradables. Pero, ¿de dónde sale esta conducta? ¿Qué la mantiene? Y, sobre todo, ¿cómo puede ayudarnos la terapia psicológica para salir de la rueda de la hiperproductividad?
Actualmente, los influencers son los principales referentes, promoviendo mensajes de éxito rápido y autosuperación que parecen accesibles para todos, pero que son reduccionistas. Estos discursos generan motivación y sensación de control, pero también fomentan culpa, autoexigencia y la búsqueda constante de soluciones, atrapando a las personas en un ciclo de comparación y frustración.
A menudo nos definimos con etiquetas como “soy inseguro” o “soy así”, confundiéndolas con nuestra identidad. Este artículo explora por qué nos ponemos estas etiquetas, qué función cumplen y cómo pueden llevarnos a una rigidez psicológica que limita nuestras decisiones y nuestra libertad. A través del concepto de Yo concepto y Yo contexto, se explica cómo la fusión con nuestras narrativas personales nos aleja de actuar según nuestros valores. Se proponen claves prácticas para ganar flexibilidad psicológica, relacionarnos de otra manera con nuestros pensamientos y elegir acciones alineadas con la vida que queremos construir.
Normalmente, cuando nos hablan de autoestima inmediatamente pensamos en sentirnos a gusto o no con nuestro aspecto físico. Este es un aspecto importante, pero la autoestima abarca más áreas, por ejemplo, si nos sentimos bien con nuestro desempeño en el trabajo, si nos gusta nuestra personalidad y pensamos que caemos bien a los demás o si nos sentimos buenos en las relaciones sexuales, etc. La autoestima puede afectar de forma muy diversa a distintas áreas de nuestra vida. El concepto “autoestima” se puede resumir en cuánto nos queremos y valoramos a nosotros mismos, y se puede ver afectada en una única área (por ejemplo, autoestima con respecto al aspecto físico) o en varias a la vez (afectación de la autoestima de forma global).
Soledad. Esta palabra no nos deja indiferentes. Para unos, la soledad se asocia con sentimientos de aislamiento, aburrimiento, tristeza, desilusión, dolor… Para otros, en cambio, la soledad se relaciona con tranquilidad, conexión con el entorno o con uno mismo, reflexión… Dependerá de la historia de aprendizaje vital que tengamos cada uno de nosotros. Historia que vamos cambiando y ampliando con cada paso que damos. Si la soledad forma parte de nuestras vidas es importante que aprendamos no solo a asumirla y a gestionarla sino también a disfrutarla. Sin embargo, para muchas personas estos momentos en soledad resultan angustiosos o les pesan como una losa.
La Navidad y el cambio de año se nos presentan socialmente como épocas llenas de felicidad, alegría, cariño… Se nos bombardea con imágenes de reencuentros familiares amorosos, ganadores de la Lotería, villancicos alegres, regalos emocionantes… Y sin embargo, la realidad es que muchas personas viven esta época con tristeza, angustia o irritabilidad y no la describirían, ni mucho menos, como una época agradable. ¿A qué se debe esto?
