¡Disfruta del verano!

Para unos, el verano significa desconexión y vacaciones. Para otros la rutina continúa. Sea cual sea tu situación, queremos sugerirte algunas cosas que puedes hacer en estas fechas para disfrutar más de esta época del año y “recargar las pilas”, así como para evitar que en lugar de una época de relax y desconexión se convierta en todo lo contrario.

¿Por qué nos gusta el verano?

No a todo el mundo le gusta el verano de la misma manera, de hecho para algunas personas es una época de calor agobiante o de aburrimiento o soledad porque muchas actividades se paralizan y las amistades viajan y “nos abandonan” temporalmente. Sin embargo, el verano tiene algunas características que nos pueden ayudar a disfrutarlo y a subir nuestro estado de ánimo:

  1. Más horas de luz: La luz solar tiene diversos beneficios para nuestro organismo, tanto a nivel físico (p. ej., beneficios para los huesos y músculos, la piel, el sistema inmune, la presión arterial…) como psicológico (mejora de la calidad del sueño y de las relaciones sexuales o aumenta el estado de ánimo). Por supuesto, siempre tomada con precaución y responsabilidad.
  2. Más actividades: Tanto por el aumento de horas de luz como gracias a las vacaciones o jornadas intensivas veraniegas, disponemos de una mayor cantidad de horas al día para realizar todo tipo de actividades, incluyendo reuniones sociales o tiempo para el ocio que puede resultar difícil encontrar durante el resto del año. Y un mayor nivel de actividad, especialmente cuando se dedica a realizar cosas que nos resultan agradables, se relaciona con un mejor estado de ánimo.
  3. Ropa más ligera y colorida: En esta época la ropa cambia y, aunque como veremos más adelante, no todo el mundo lo vive de la misma manera, los colores más alegres y la mayor ligereza de nuestro vestuario nos puede ayudar a vernos mejor y más animados. Además, el mayor contacto con nuestro cuerpo puede contribuir a aumentar nuestro deseo sexual en estas fechas, y el sexo es una fantástica forma de disfrutar ya sea a solas o aumentando la intimidad con nuestra pareja.
  4. Comida ligera y fruta de temporada: Con el verano también puede cambiar nuestra dieta. Con los viajes y los planes sociales, no siempre a mejor, pero en esta época la comida ligera suele apetecer más y con ella las frutas y verduras, que deberían constituir la base de nuestra dieta. Disfruta de la gran variedad de deliciosa fruta que ofrece la temporada estival. Alimentarnos bien, así como mantenernos bien hidratados bebiendo suficiente agua, es básico para una buena salud física y también para un buen funcionamiento psicológico.
  5. Deporte al aire libre y agua: El clima veraniego también facilita realizar actividades al aire libre, entre ellas deporte, que con frecuencia nos da más pereza hacer durante los meses más fríos y lluviosos del año. Podemos aprovechar para realizar actividades al aire libre, sobre todo si evitamos las horas centrales del día, y nadar, con todos los beneficios que esta actividad física tiene para nuestra salud.
  6. Vacaciones y viajes: Si además eres de los afortunados que puede tomarse unos días o semanas en estas fechas para desconectar del trabajo, ¡enhorabuena! Cambiar de aires puede ser una fantástica forma de “cambiar el chip”, de vivir experiencias que no podemos permitirnos el resto del año y de conocer otros lugares y personas. No hace falta irse lejos: un pequeño cambio de entorno y de rutina puede ser más que suficiente.

Seguro que a esta lista tú puedes añadir tus propios motivos por los que te gusta el verano, como reencontrarte con amigos o familiares, ir a campamentos o a cursos de verano que te apetezcan, ponerte al día con tus hobbies, dar paseos al atardecer, hacer cosas nuevas…

 

¿Cómo disfrutarlo al máximo?

Tener en cuenta algunas ideas puede ayudarte a sacar más partido de esta época:

  1. Sí a la salud y a los buenos hábitos: Lejos de ser una época de descontrol y dejadez, el verano puede ser un momento fantástico para cuidarnos manteniéndonos activos, hidratados y nutriéndonos bien sin renunciar a disfrutar. Te recordamos también la importancia de dormir bien.
  2. Descansar no es lo mismo que no hacer nada: Un error frecuente es pensar que vacaciones equivale a tirarnos en el sofá “rascándonos la barriga”. Y es posible que en un primer momento apetezca tener algún tiempo para no hacer nada, pero la inactividad empeora el estado de ánimo y nos hace sentirnos improductivos y aburridos. Es mejor entender descansar como cambiar de actividad: hacer cosas que nos apetecen y que normalmente no tenemos tanto tiempo para hacer.
  3. Sé realista y no te sobrecargues: A veces pasa todo lo contrario, queremos utilizar este tiempo para hacer todo lo que normalmente no podemos hacer. Nos apuntamos a varios cursos, nos hacemos una larga lista de tareas pendientes, nos llenamos de planes y actividades, y al final acabamos más estresados y agotados de lo que estábamos.
  4. Corta con las preocupaciones y la rutina: Una de las cosas que más puede complicar disfrutar del verano es continuar “enganchados” a las preocupaciones del trabajo o de la rutina habitual, ya sea durante las vacaciones o simplemente durante el tiempo libre. Para evitar que esto suceda, te animamos a hacer una lista por escrito de preocupaciones o tareas pendientes y a dejar las cosas lo más claras y organizadas posibles, para que te quedes tranquilo de que a tu vuelta seguirá todo bajo control y podrás continuar por donde lo dejaste. Si es posible y necesario, delega en otras personas durante este tiempo, para que puedas disfrutar de verdad de tu tiempo de descanso.
  5. Recupera o inicia hobbies: Romper la rutina no siempre es fácil, porque a veces ha ocupado tantas facetas de nuestra vida que cuando desaparecen nuestras responsabilidades nos quedamos sin saber qué hacer. Cultivar aficiones es una buena forma de desconectar, cultivar otras facetas de nosotros mismos y entretenernos fuera de nuestras rutinas y obligaciones habituales. Recuerda qué cosas hacías antes que te entretenían y te ilusionaban. Si no se te ocurre nada, prueba cosas nuevas. Al principio es posible que no se te ocurran muchas, pregunta a amigos o busca en Internet, o que simplemente te dé pereza ponerte: no importa, pruébalo que las ganas vendrán después.
  6. Quiere y cuida tu cuerpo: El verano nos da más oportunidades para entrar en contacto con nuestro cuerpo. Esta puede ser una buena oportunidad para volver a cuidarnos. Para muchas personas, las mayores oportunidades de ver y mostrar su cuerpo son una pesadilla, y tienden a intentar ocultarlo, poniéndose ropa ancha y evitando fotos y espejos, playas y piscinas. Ocultarnos no es la solución, sino que forma parte del problema. Aprender a conocernos y aceptarnos nos ayudará a sentirnos más cómodos con nosotros mismos, y esto se consigue con práctica, enfrentándonos a todo aquello que estábamos evitando. Además, si vas a la playa y a la piscina, no te quedes tumbado observándote y comparándote con otras personas: nada, pasea, juega a las palas, échate unas risas con una buena compañía, lee un buen libro…
  7. Olvídate de la “operación bikini”, tal y como proponen en esta campaña #NiBikiniNiBikino

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